CHARLES DARWIN
Charles Robert Darwin, Miembro de la Royal Society (12 de febrero de 1809 – 19 de abril de 1882) fue un naturalista inglés que observó y demostró que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. La evolución ha sido aceptada como un hecho por la comunidad científica y buena parte del público general en vida de Darwin, en tanto que su teoría de la evolución mediante la selección natural acabó siendo ampliamente apreciada como la explicación primaria del proceso evolutivo en los años 1930, y actualmente constituye la base de la síntesis evolutiva moderna. Con sus modificaciones, los descubrimientos científicos de Darwin aún siguen siendo el acta fundacional de la biología como ciencia, puesto que constituyen una explicación lógica que unifica las observaciones sobre la diversidad de la vida.
En la Universidad de Edimburgo Darwin dejaba de lado sus estudios de medicina para investigar en invertebrados marinos, y posteriormente la Universidad de Cambridge dio alas a su pasión por las ciencias naturales. Su segundo viaje en el HMS Beagle consolidó su fama como eminente geólogo, cuyas observaciones y teorías apoyaban las ideas uniformistas de Charles Lyell, mientras que la publicación del diario de su viaje lo hizo famoso como autor popular. Intrigado por la distribución geográfica de la vida salvaje y por los fósiles que recolectó en su periplo, Darwin investigó sobre el hecho de la transmutación de las especies y concibió su teoría de la selección natural en 1838. Aunque discutió sus ideas con algunos naturalistas, necesitaba tiempo para realizar una investigación exhaustiva, y sus trabajos en la geología tenían prioridad. Se encontraba redactando su teoría en 1858 cuando Alfred Russell Wallace le envió un ensayo que describía la misma idea, urgiéndole a realizar una publicación conjunta de ambas teorías.
Su obra El origen de las especies publicada en 1859 estableció que la explicación de la diversidad que se observa en la naturaleza se debe a las modificaciones acumuladas por la evolución a lo largo de las sucesivas generaciones. Trató la evolución humana y la selección natural en su obra El origen del hombre y de la selección en relación al sexo y posteriormente en La expresión de las emociones en los animales y en el hombre. Dedicó una serie de publicaciones a sus investigaciones en la botánica, y su última obra abordó el tema de los vermes terrestres y sus efectos en el suelo.
Como reconocimiento a su preeminencia fue uno de los cinco personajes del siglo XIX no pertenecientes a la realeza del Reino Unido honrado con funerales de estado, siendo sepultado en la Abadía de Westminster, próximo a John Herschel e Isaac Newton.
En su segundo año en Edimburgo ingresó en la Sociedad Pliniana, un grupo de estudiantes de historia natural cuyos debates derivaron hacia el materialismo radical. Colaboró con las investigaciones de Robert Edmund Grant sobre la anatomía y ciclo vital de los invertebrados marinos en el Fiordo de Forth, y en marzo de 1827 presentó ante la Sociedad Pliniana el descubrimiento de que unas esporas blancas encontradas en caparazones de ostras eran los huevos de una sanguijuela. Un buen día, Grant expuso las ideas evolucionistas de Lamarck. Darwin quedó estupefacto, pero al haber leído recientemente ideas similares en los escritos de su abuelo Erasumus, mantuvo posteriormente una postura indiferente. Darwin se aburría bastante con el curso de historia natural impartido por Robert Jameson, que comprendía la geología y su debate entre neptunismo y plutonismo. Aprendió la clasificación de las plantas, y contribuyó a los trabajos en las colecciones del museo de la universidad, uno de los mayores de la Europa de su tiempo.Esta falta de atención a sus estudios de medicina disgustó a su padre, quien lo envió al Christ’s College de Cambridge para obtener un grado en letras como primer paso para ordenarse como pastor anglicano. Darwin llegó en enero de 1828, pero prefería la equitación y el tiro al estudio. Su primo William Fox le introdujo en la moda popular de coleccionar escarabajos, a la que se dedicó con entusiasmo, consiguiendo publicar algunos de sus hallazgos en el manual Illustrations of British entomology de James Francis Stephens. Se convirtió en un amigo íntimo y seguidor del profesor de botánica John Stevens Henslow y conoció a otros importantes naturalistas que contemplaban su trabajo científico como una teología natural, siendo conocido por estos académicos como “el hombre que pasea con Henslow”. En la proximidad de los exámenes finales, Darwin se centró en sus estudios, deleitándose con el lenguaje y la lógica de Evidencias del Cristianismo de William Paley. En el examen final de enero de 1831 Darwin aprobó, quedando el décimo de una lista de 178 examinados.
Darwin tuvo que quedarse en Cambridge hasta junio. Durante este período leyó tres obras que ejercerían una influencia fundamental en la evolución de su pensamiento: otra obra de Paley, Teología Natural, uno de los tratados clásicos en defensa de la adaptación biológica como evidencia del diseño divino a través de las leyes naturales. el recién publicado Un discurso preliminar en el estudio de la filosofía natural, de John Herschel, que describía la última meta de la filosofía natural como la comprensión de estas leyes a través del razonamiento inductivo basado en la observación; y el Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, de Alexander von Humboldt. Inspirado por un ardiente afán de contribuir, Darwin planeó visitar Tenerife con algunos compañeros de clase tras la graduación para estudiar la historia natural de los trópicos. Mientras preparaba el viaje se inscribió en el curso de geología de Adam Sedgwick y posteriormente le acompañó durante el verano a trazar mapas de estratos en Gales. Tras una quincena con otros amigos estudiantes en Barmouth, volvió a su hogar, encontrándose con una carta de Henslow que le proponía un puesto como naturalista sin retribución para el capitán Robert FitzRoy, más como un acompañante que como mero recolector en el HMS Beagle, que zarparía en cuatro semanas en una expedición para cartografiar la costa de América del Sur. Su padre se opuso en principio al viaje que se planeaba para dos años, aduciendo que era una pérdida de tiempo, pero su cuñado Josiah Wedgwood lo persuadió, aceptando así finalmente la participación de su hijo.
Viaje del Beagle
Cuando estuve a bordo del Beagle, como naturalista, me llamó mucho la atención la distribución de los habitantes de Sudámerica y las relaciones geológicas del presente con los habitantes del pasado en esa parte del continente. Me dio la impresión de que estos hechos aclaraban el origen de las especies, ese misterio de misterios, como lo llamó uno de nuestros más grandes filósofos.
Charles Darwin, El origen de las especies, 1859El viaje del Beagle duró casi cinco años, zarpando de la bahía de Plymouth el 27 de diciembre de 1831 y arribando a Falmouth el 2 de octubre de 1836. Tal como Fitzroy le había propuesto, el joven Darwin dedicó la mayor parte de su tiempo a investigaciones geológicas en tierra firme y a recopilar ejemplares, mientras el Beagle realizaba su misión científica para medir corrientes oceánicas y cartografiando la costa. Darwin tomó notas escrupulosamente durante todo el viaje, y enviaba regularmente sus hallazgos a Cambridge, junto con una larga correspondencia para su familia que se convertiría en el diario de su viaje. Tenía nociones de geología, entomología y disección de invertebrados marinos -aunque se sabía inexperto en otras disciplinas científicas&mdasn; de modo que reunió hábilmente gran número de especímenes para que los especialistas en la materia pudieran llevar a cabo una evaluación exhaustiva.A pesar de sufrir frecuentes mareos -que ya había acusado la primera vez que embarcó su equipaje a bordo- la mayoría de sus notas zoológicas versan sobre invertebrados marinos, comenzando por una notable colección de plancton que reunió en una temporada con viento en calma.
En su primera escala, en Santiago de Cabo Verde, Darwin descubrió que uno de los estratos blanquecinos elevados en la roca volcánica contenían restos de conchas. Como Fitzroy le había prestado poco antes la obra de Charles Lyell Principios de Geología, que establecía los principios uniformistas según los cuales el relieve se formaba mediante surgimientos o hundimientos a lo largo de inmensos periodos de tiempo, [II]Darwin comprendió ese fenómeno desde el punto de vista de Lyell, e incluso se planteó escribir en el futuro una obra sobre geología.
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Viaje del BeagleEn Brasil, Darwin quedó fascinado por el bosque tropical, pero aborreció el espectáculo de la esclavitud. En Punta Alta y Barrancas de Monte Hermoso, cerca de Bahía Blanca, Argentina, realizó un hallazgo de primer orden al localizar en una colina fósiles de enormes mamíferos extintos junto a restos modernos de bivalvos, extintos más recientemente de manera natural. Identificó al poco conocido megaterio, cuyo pesado caparazón óseo le pareció en un principio una gigantesca versión del armadillo local. Estos hallazgos despertaron un enorme interés a su regreso a Inglaterra. Cabalgando con los gauchos del interior se dedicó a observar la geología y extraer más fósiles, adquiriendo, al mismo tiempo, una perspectiva de los problemas sociales, políticos y antropológicos tanto de los nativos como de los criollos en el momento anterior a la revolución de los Restauradores. También aprendió que los dos tipos de ñandú poseen territorios separados, aunque superpuestos.
Contempló con asombro la diversidad de la fauna y la flora en función de los distintos lugares. Así, pudo comprender que la separación geográfica y las distintas condiciones de vida eran la causa de que las poblaciones variaran independientemente unas de otras. Continuando su viaje hacia el sur, observó llanuras aplanadas llenas de guijarros en las que cúmulos de restos de conchas formaban pequeñas elevaciones. Como estaba leyendo la segunda obra de Lyell, asumió que se trataba de los “centros de creación” de especies que éste describía, aunque por primera vez comenzó a cuestionar los conceptos de lento desgaste y extinción de especies defendidos por Lyell.
En la Tierra del fuego se produjo el retorno de tres nativos Yagán que habían sido embarcados durante la primera expedición del Beagle, con objeto de recibir una educación que les permitiera actuar de misioneros ante sus semejantes. Darwin los encontró amables y civilizados, aunque los otros nativos le parecieron “salvajes miserables y degradados”, tan distintos de los que iban a bordo como lo pudieran ser los animales salvajes de los domésticos[, si bien, para Darwin, esa diferencia estribaba en cuestiones culturales y no raciales. A diferencia de sus colegas científicos, empezó a sospechar que no existía una diferencia insalvable entre los animales y las personas. Al cabo de un año, la misión había sido abandonada. Uno de los fueguinos retornados, a quien le habían dado el nombre cristiano de Jemmy Button, vivía con los demás nativos, se había casado y manifestó no tener ningún deseo de volver a Inglaterra.
En Chile, Darwin fue testigo de un terremoto y entre los indicios que quedaron expuestos tras el movimiento de tierra, observó lechos de mejillones sobre la línea de costa. Sin embargo, también encontró restos de conchas en las alturas de los Andes, así como árboles fosilizados que habían crecido junto al mar, lo que le condujo a pensar que según subían niveles de tierra, las islas oceánicas se iban hundiendo, formándose así los atolones de arrecifes de coral. Poco después, ya en las geológicamente jóvenes Islas Galápagos, Darwin se dedicó a buscar indicios de un antiguo "centro de creación", y encontró variedades de sinsontes que estaban emparentadas con la variedad continental, pero que variaban de isla a isla. También recibió informes de que los caparazones de tortugas variaban ligeramente entre unas islas y otras, permitiendo así su identificación.
En Australia, la rata-canguro marsupial y el ornitorrinco le parecieron tan extraños que Darwin pensó que era como suponer que "dos Creadores" hubiesen trabajado a la vez. Encontró a los aborígenes australianos "bienhumorados y agradables", y notó su creciente irritación frente a la proliferación de asentamientos europeos.
El Beagle también investigó la formación de los atolones de las Islas Cocos, con resultados que respaldaban las teorías darwinianas. Por aquel entonces, Fitzroy -que redactaba la "narración oficial" de la expedición- leyó los diarios de Darwin y le pidió permiso para incorporarlos a su crónica. El diario de Darwin fue entonces reescrito como un tercer volumen dedicado a la historia natural. En Ciudad del Cabo, una de las últimas escalas de su vuelta al mundo, Darwin y Fitzroy conocieron a John Herschel, quien había escrito recientemente a Lyell alabando su teoría uniformista por plantear una especulación sobre "ese misterio de misterios: la sustitución de especies extintas por otras" como "un proceso natural en oposición a uno milagroso". Ordenando sus notas según zarpaban hacia Plymouth, Darwin escribía que de probarse sus crecientes sospechas sobre los sinsontes, las tortugas y el zorro de la Isla de Fox, "estos hechos desbaratan la teoría de la estabilidad de las especies" (más tarde, reescribió prudentemente "podrían desbaratar"). La experiencia y el razonamiento inductivo se habían completado, y la redacción de su teoría estaba contenida en sus diarios.
A su vuelta al Reino Unido, Darwin publicó la obra Diario del viaje del Beagle. Cuando las "crónicas" de Fitzroy se publicaron en mayo de 1839, los diarios de Darwin eran ya un éxito tal que el mismo Fitzroy costeó la publicación del tercer tomo. Poco después, Darwin se había convertido en una celebridad científica. Fue elegido secretario de la Sociedad Geológica de Londres y se ganó el respeto y la amistad de la élite intelectual británica, incluyendo a Charles Lyell, Thomas Henry Huxley y Joseph Dalton Hooker.
Gestación y publicación de El origen de las especies
Artículo principal: El origen de las especies
El proceso de preparación
A su vuelta del viaje del Beagle, Darwin ya tenía el marco científico de su teoría de la selección natural sobre el que trabajar como "pasatiempo principal". Durante más de una década, se dedicó a realizar experimentos de cruce animal y numerosos experimentos con plantas, mediante los cuales encontró indicios de que las especies no eran realidades inmutables que le permitieron profundizar las implicaciones de su teoría .
A principios de 1842, Darwin escribió una carta a Lyell exponiéndole sus ideas, quien observó que su camarada "se negaba a ver un comienzo para cada cultivo de especies". Tras tres años de trabajo, Darwin publicó en mayo sus estudios sobre los arrecifes coralinos, y comenzó a esbozar su teoría. Para escapar a las presiones de la capital, el matrimonio se mudó a su "Down House" rural en septiembre. El 11 de enero de 1844 Darwin comentó sus especulaciones con el botánico Joseph Dalton Hooker, admitiendo con humor que era "como confesarse culpable de asesinato". Hooker replicó que en su opinión había "series de producciones en diferentes puntos, así como un cambio gradual en las especies", y le manifestó su interés en "escuchar su explicación sobre cómo puede producirse este cambio, dado que por el momento las opiniones al respecto no me satisfacen".
Hacia el mes de julio, Darwin había expandido su esbozo a un ensayo de 230 páginas, destinado a completarse con el resto de sus investigaciones en el caso de una muerte prematura. En noviembre la opinión pública reaccionó con polémica ante la publicación anónima de la obra Vestigios de la historia natural de la Creación, escrita por Robert Chambers. Se trataba de una obra bien redactada que llamó la atención sobre el tema de la transmutación. Darwin le censuró su amateurismo en geología y zoología, pero las críticas que recibió esta defensa de la evolución hicieron que revisara cuidadosamente sus propios argumentos.
En 1846 Darwin ya había completado su tercer libro sobre geología. Recuperó su fascinación por los invertebrados marinos, que había despertado en sus años de estudiante cuando diseccionaba y catalogaba con Robert Edmond Grant los percebes recogidos durante su viaje, observando con placer sus complejas estructuras y planteando analogías con estructuras similares. En 1847, Hooker recibió el "ensayo" y envió algunas notas críticas a Darwin, que le ayudaron a ver su obra con distanciamiento científico y cuestionarse su oposición al creacionismo.
Preocupado por su enfermedad crónica, Darwin acudió en 1849 al balneario del doctor James Manby Gully, y descubrió con sorpresa las virtudes de la hidroterapia. En 1851 su querida hija Anne Darwin enfermó, avivando los temores de Darwin de que su mal pudiera ser hereditario, y tras una serie de crisis falleció.
A lo largo de ocho años de trabajo sobre cirrípedos, la teoría de Darwin le había ayudado a encontrar homologías que indicaban que mínimas alteraciones morfológicas permitían a los organismos cumplir nuevas funciones en nuevas condiciones, y el hallazgo de minúsculos machos parásitos en organismos hermafroditas le sugirió una progresión intermedia en el desarrollo de seres sexuados. En 1853 este trabajo le valió la Medalla Real concedida por la Royal Society, trayéndole así la celebridad como biólogo. En 1854 continuó su trabajo sobre la teoría de las especies, y en noviembre ya había anotado que las diferencias en los caracteres de los descendientes podían obedecer a su adaptación a "diversos entornos en la economía natural".
Publicación
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El origen de las especiesLa lectura del libro Ensayo sobre el principio de la población, del economista británico Thomas Malthus, permitió a Darwin completar su teoría. Según Malthus, el constante aumento de la población mundial que se estaba dando provocaría el agotamiento de los recursos naturales y una lucha por la supervivencia que acabaría con el triunfo del más fuerte. Inspirado en estas ideas, Darwin desarrolló su teoría: la selección natural, en biología, es un proceso por el cual los efectos ambientales como la falta de recursos, cambios geológicos, o la llegada de nuevas especies, conducen a un grado variable de éxito reproductivo entre los individuos de una población de organismos con características o rasgos diferentes y heredables.
Darwin dedicó los siguientes años al desarrollo de su teoría evolucionista. Hubiera podido publicarla antes, pero las dudas, el miedo a la polémica y su mala salud retrasaron la publicación, a pesar del apoyo constante que recibió de Huxley, Lyell, Hooker y su esposa Emma Wedgwood, con la cual había contraído matrimonio en 1839.
En 1858 recibió una carta de su compatriota Alfred Russel Wallace en la que le enviaba un un manuscrito para ser revisado y la petición de que le fuera enviado a Lyell. En este trabajo, Wallace presentaba una teoría sobre la evolución por selección natural que había desarrollado de un modo independiente a Darwin. Darwin envió el manuscrito a Lyell, mostrándole su sorpresa por la extraordinaria coincidencia de sus teorías, y sugiriendo la publicación del artículo de Wallace. Habiendo enfermado uno de sus hijos de escarlatina, Darwin dejó el asunto en manos de Hooker y Lyell, quienes finalmente decidieron que Wallace y Darwin presentaran ante la Sociedad Linneana una comunicación conjunta titulada Sobre la tendencia de las especies a crear variedades, así como sobre la perpetuación de las variedades y de las especies por medio de la selección natural y compuesta por dos artículos independientes: el manuscrito de Wallace, y un extracto del no publicado Ensayo de Darwin, escrito en 1844, junto con un Resumen de una carta de Darwin a Asa Gray.
Un año más tarde, el 24 de noviembre de 1859, Darwin publicaba El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida. Las 1.250 copias de esta primera edición se agotaron el primer día en que salieron a la venta.
Los hijos de Darwin
| Hijos de Darwin | |
|---|---|
| William Erasmus Darwin | (27 de diciembre de 1839 - ? 1914) |
| Anne Elizabeth Darwin | (2 de marzo de 1841 - 22 de abril de 1851) |
| Mary Eleanor Darwin | (23 de septiembre de 1842 - 16 de octubre de 1842) |
| Henrietta Emma "Etty" Darwin | (25 de septiembre de 1843 - ? 1929) |
| George Howard Darwin | (9 de julio de 1845 - 7 de diciembre de 1912) |
| Elizabeth "Bessy" Darwin | 8 de julio de 1847 - ? 1926) |
| Francis Darwin | (16 de agosto de 1848 - 19 de septiembre de 1925) |
| Leonard Darwin | (15 de enuaro de 1850 - 26 de marzo de 1943) |
| Horace Darwin | (13 de mayo de 1851 - 29 de septiembre de 1928) |
| Charles Waring Darwin | (6 de diciembre de 1856 - 28 de junio de 1858) |
Los Darwins tuvieron diez hijos: dos murieron en la infancia, y especialmente el fallecimiento de Anne Darwin con diez años dejó una huella indeleble en sus padres. Charles era un padre cariñoso y extraordinariamente atento con sus hijos. Cuando enfermaron siempre sospechó que la consanguinidad podía empeorar la tendencia genética a la enfermedad que él sufría desde su juventud. Estudió el tema en sus libros, contrastándolo con el cruce de varias especies diferentes. A pesar de sus temores, la mayoría de sus hijos tuvieron carreras distinguidas logradas, en parte, gracias al honor de ostentar su ilustre apellido.
De los hijos que sobrevivieron, George, Francis y Horace se convirtieron con el tiempo en miembros de la Royal Society, distinguidos así por sus trayectorias en astronomía, botánica e ingeniería, respectivamente. Su hijo Leonard, por otra parte, fue sucesivamente soldado, político, economista y eugenicista, además de maestro del estadístico y biólogo evolucionista Ronald Fisher.
Los últimos años de Darwin
A pesar de los repetidos brotes de su enfermedad durante los últimos 22 años de su vida, Darwin continuó infatigablemente su trabajo. Había publicado El origen de las especies como un resumen abstracto de su teoría, pero los aspectos más controvertidos de su mayor obra quedaban aún incompletos, incluyendo temas tan esenciales como el origen del hombre desde animales primitivos, y las posibles causas del desarrollo de la sociedad y las habilidades humanas. Darwin pasó el resto de su vida desarrollando diferentes aspectos de problemas surgidos por el Origen. Sus libros posteriores, incluyendo La variación de los animales y las plantas bajo condiciones de domesticación (1868), El origen del hombre (1871), y La expresión de las emociones en los animales y en el hombre (1872), fueron exposiciones detalladas de temas que se habían limitado a pequeñas secciones del Origen. La importancia de su trabajo fue reconocida por sus contemporáneos: Darwin fue elegido por la Royal Society (1839) y por la Academia Francesa de Ciencias (1878).
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La primera parte del planeado "gran libro" de Darwin, titulado "Variación de las plantas y los animales en estado doméstico" creció hasta convertirse en dos enorme volúmenes, obligándole a desistir de nuevas ideas como la evolución humana o la selección sexual. A pesar de su volumen, se vendió brillantemente en 1868, pero el interés decayó rápidamente. Más tarde escribiría una segunda sección sobre selección natural, que quedó publicado a título póstumo.
Charles Lyell ya había popularizado el tema de la prehistoria de la humanidad, y por entonces Thomas Henry Huxley organizaba sesiones de anatomía comparada en las que se estudiaban cráneos de simios y humanos en distinto grado de desarrollo.
Con "El origen del hombre, y la selección en relación al sexo", publicado en 1871, Darwin dio una base científica a la teoría de que el hombre era un animal, mostrando la continuidad de características físicas y mentales; también expuso la teoría de la selección sexual como una explicación a determinadas características "imprácticas" de los animales, como el plumaje de cola del pavo real, asentando la idea de que la evolución humana actuaba análogamente al establecer diferencias entre sexos, y características físicas, raciales y culturales que daban a entender que el hombre era otra especie más del reino animal. Su siguiente publicación, "La expresión de las emociones en el hombre y los animales" (1872), iba acompañado de ilustraciones que comparaban la evolución de la psicología humana con la conducta animal. Ambos libros fueron enormemente populares y el mismo Darwin se declaró sorprendido de que "todo el mundo hablase sobre ello sin demostrar sorpresa alguna". Su conclusión fue que
"todo hombre con todas sus nobles cualidades, compasivo hacia los que siente desarraigados, benevolencia no sólo hacia otras personas sino hacia las criaturas más humildes; con su intelecto, que lo asemeja a un dios y le permite entender los movimientos y la formación del sistema solar -con todos estos poderes exaltados-; todo hombre sigue cargando en su condición corporal la marca indeleble de su bajo origen".Sus experimentos e investigaciones sobre evolución culminaron con trabajos sobre el movimiento de plantas trepadoras, plantas carnívoras, sobre los efectos de la heterosis y la autofertilización vegetal, sobre diferentes formas de flores en una misma especie de planta, y con "El poder del movimiento en las plantas". En este último libro insistió sobre el efecto de la presencia de lombrices sobre la formación del suelo.
Murió en Downe, Kent, (Inglaterra) el 19 de abril de 1882. Esperaba ser enterrado en el patio de la iglesia de St. Mary, en Downe, pero por petición de sus colegas el presidente de la Royal Society, William Spottiswoode, convino un funeral de estado en la Abadía de Westminster, donde fue enterrado junto a John Herschel y Isaac Newton. Sólo cinco personas que no pertenecieran a la realeza tuvieron el honor de recibir un funeral así durante el siglo XIX.
La teoría de Darwin: comunidad de descendencia y selección natural
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Diagrama dibujado por Darwin en El Origen de las EspeciesLa teoría de Darwin fue una teoría compuesta por un amplio abanico de subteorías que ni conceptual ni históricamente fueron indisociables (véase el artículo dedicado a El Origen de las Especies para una revisión completa de todas ellas). Las dos grandes tesis defendidas en el Origen fueron, por un lado, la de la comunidad de descendencia, en la que se integran evidencias muy variadas en favor del hecho de la evolución, y, por otro lado, la de la selección natural, mecanismo del cambio evolutivo. De este modo, Darwin pretendía resolver los dos grandes problemas de la historia natural: la unidad de tipo y las condiciones de existencia.
La selección natural era la causa de la variación de las especies en función de los climas y los recursos de cada lugar. Darwin argumenta que todos los seres vivos tienen una ascendencia común y las diferentes variedades y especies que se observan en la naturaleza son el resultado de la acción de la selección natural en el tiempo. La explicación propuesta por Darwin del origen de las especies y del mecanismo de la selección natural, a la luz de los conocimientos científicos de la época, constituye un gran paso en la coherencia del conocimiento del mundo vivo y de las ideas evolucionistas presentes con anterioridad. Integra armoniosamente los avances contemporáneos en paleontología y geología; y sienta las bases que cerrarán el debate frente a las tesis alternativas de tipo fijista/creacionista, como el catastrofismo de Georges Cuvier.
Críticas en los inicios de la teoría de la evolución
En los años inmediatamente posteriores a la publicación del Origen, la evolución y la selección natural fueron ampliamente discutidas por las comunidades científicas y religiosas.
La aceptación de las tesis defendidas en el Origen se fue produciendo por partes. Principalmente, podemos distinguir dos etapas en la revolución darwiniana: "la conversión del mundo victoriano al evolucionismo, y el renacimiento de la teoría de la selección en los tiempos modernos.", pues sólo después de que el moderno concepto de mutación genética confirmara el carácter azaroso de la variación individual, pudo comenzar a asumirse la teoría de la selección natural.
Críticas científicas
La defensa del hecho de la evolución era apoyada por la mayoría de los naturalistas, siendo su mayor defensor Thomas Henry Huxley, el llamado "Bulldog de Darwin". No obstante, la teoría evolucionista de Darwin recibió objeciones desde distintos frentes:
- El mecanismo de la herencia: Aunque en el Origen no se comprometió con ninguna teoría de la herencia, Darwin defendió la pangénesis, la teoría de la herencia por mezcla más en boga en su época. A pesar de que ya en 1865 Gregor Mendel había publicado sus estudios sobre las leyes de la herencia, su teoría permaneció desconocida hasta el siglo XX. Ocho años después de la aparición de El Origen, Fleeming Jenkin[74] y después Ronald Fisher, señalaron una incompatibilidad fundamental entre el mecanismo de la selección natural y la pangénesis. Razonando desde la matemática estadística, Jenkin mostró la alta improbabilidad de que la variación, la selección y la transmisión de nuevas características pudiesen superar el efecto conservador de la herencia por mezcla. Con una herencia de este tipo, es más probable que la descendencia se aproxime a la distribución media de la característica en la población que a sus padres. De hecho, si el mecanismo de la pangénesis fuese cierto, la variación se reduciría a la mitad en cada generación.
- Otro de los frentes críticos vino del lado del vitalismo, como ilustran las objeciones de Eduard von Hartmann y Henri Milne-Edwards.
- La edad de la tierra: otro de los problemas a los que se enfrentó la teoría de Darwin en esa época afectaba a la edad de la Tierra, la cual había de ser lo suficientemente larga como para posibilitar una evolución gradual como la postulada en el Origen. Según los estudios de Lord Kelvin, que posteriormente resultaron equivocados, la edad de la Tierra era demasiado breve para albergar en su historia el largo proceso evolutivo necesario por las especies naturales. Así, Kelvin afirmó que sólo mediante el diseño inteligente se podía haber alcanzado la gran diversidad biológica actual. Sin embargo, las ideas de Kelvin chocaban con la datación de la Tierra propuesta por los geólogos con base en los primeros estudios sobre la edad de diferentes tipos de rocas. La cuestión de la edad de la Tierra era un tema de actualidad científica que sólo sería resuelto, a favor de Darwin, tras el descubrimiento de la radiactividad por Becquerel.
- Gradualismo: el gradualismo defendido por Darwin en el Origen fue una de las principales fuentes de controversia, como Huxley le señaló en su célebre advertencia: “Se ha cargado usted a sí mismo con una dificultad innecesaria al adoptar el Natura non facit saltum de manera tan incondicional”
Críticas religiosas
En 1875 el teólogo Charles Hodge acusó a Darwin de negar la existencia de Dios al definir a los humanos como el resultado de un proceso natural en lugar de una creación diseñada por Dios.
Actualmente la teoría biológica de la evolución, basada en la propuesta originalmente hecha por Darwin, es admitida universalmente por la comunidad científica, dado que ninguna otra teoría científica explica el carácter jerárquico de la diversidad biológica o es compatible con la historia paleontológica. Aunque no existen teorías científicas alternativas, sí hay oposición desde puntos de vista religiosos o metafísicos. Particularmente algunos grupos cristianos, principalmente protestantes, e islámicos se oponen, con diversas estrategias, a una teoría que consideran que declara innecesaria la existencia de Dios. Entre otras estrategias han intentado desarrollar alternativas creíbles científicamente para demostrar la veracidad exacta del relato de la creación en las Escrituras (creacionismo científico), o al menos la existencia de un creador inteligente que, en sucesivos impulsos, pusiera en marcha y encauzara la evolución natural (Diseño Inteligente). Ninguno de estos desarrollos ha conseguido entre los científicos la credibilidad buscada, pero sí una gran influencia política en Estados Unidos, donde la mayoría de la población declara no creer cierta la teoría científica de la evolución y sí la exactitud del relato bíblico del Génesis. Apoyándose en esa influencia entre el público, proponen que las ideas creacionistas sean enseñadas en los cursos de ciencia escolares en pie de igualdad con la teoría vigente. Sin embargo, el D.I. no sólo no ha tenido buena acogida en la comunidad científica, sino que tampoco ha sido apoyado por la justicia de los Estados Unidos, que dictaminó que era “inconstitucional la enseñanza del diseño inteligente en las escuelas por ser un “argumento religioso” y que “es una redenominación del creacionismo, no una teoría científica”. En esta opinión tiene el máximo peso que los promotores del Diseño Inteligente hayan declarado en más de una ocasión, por ejemplo en el documento conocido como Estrategia de la cuña, que su intención es desacreditar aquellas explicaciones de la realidad natural que, como el darwinismo, prescinden de Dios; y que la verdad de que hay un Dios personal que creó el mundo es una verdad a priori que no se puede discutir o investigar, lo que entra en contradicción con el concepto mismo de ciencia.
Pensamiento religioso
La tradición religiosa de la familia Darwin fue un irregular unitarianismo, ya que su padre y su abuelo eran librepensadores, y, al mismo tiempo, su bautismo y su formación religiosa fueron anglicanas. En su época de Cambridge, Darwin se planteó convertirse en un clérigo anglicano, sin albergar ninguna duda sobre la verdad literal de la Biblia. Sin embargo, su relación con John Herschel, así como con la teología natural de William Paley, le hicieron adoptar un pensamiento crítico que buscaba explicaciones más allá del milagro o la teleología de la creación divina. En el viaje a bordo del Beagle, Darwin aún buscaba “centros de creación” que justificasen la distribución de las especies. Así, por ejemplo, al ver hormigas león en poblaciones de canguros habló de “dos momentos de creación distintos”. Aún seguía siendo bastante ortodoxo y citaba regularmente la Biblia como una autoridad moral.A su retorno, sin embargo, Darwin era mucho más crítico con el pensamiento creacionista, y se planteó por primera vez la posibilidad de que otras religiones -o todas- fuesen igualmente válidas. Los siguientes años, de intensa especulación sobre geología y transmutación de especies, le dieron mucho que pensar en términos de fe, y así lo discutía frecuentemente con Emma, su mujer, quien apoyaba su fe en un estudio y un cuestionamiento igualmente serios. La teodicea de Paley y Malthus abría otro frente al admitir el hambre o la extinción como efectos de una Creación que él suponía buena y perfecta. Para Darwin, la selección natural generaba de por sí esa “perfección”, pero eliminaba la necesidad de un “diseño divino”, al tiempo que comprometía el lugar de ese “Dios bondadoso” en la Creación, al observar cómo algunos organismos paralizaban a otros para convertirlos en comida viviente para sus crías. Sin embargo, consideraba la vida como un conjunto de organismos perfectamente adaptados, y en el Origen exponía algunos argumentos teológicos. Aunque por entonces consideraba la religión como un mecanismo estratégico de supervivencia, Darwin aún creía que, en último término, Dios era el “dador de vida”.
Darwin continuó desarrollando un papel muy activo en las tareas de su parroquia pero hacia 1849 comenzó a dedicar el tiempo que su familia pasaba en el templo a dar paseos en soledad. Aunque era reticente a manifestar su opinión sobre cuestiones religiosas, en 1879 afirmó que nunca se había considerado un ateo, y que el término agnóstico “sería una descripción más correcta de mi estado de ánimo”.
La “Historia de Lady Hope”, publicada en 1915, describía cómo Darwin había vuelto al cristianismo en su lecho de muerte, aunque despertó las protestas de sus hijos y fue posteriormente refutada por historiadores. Sus últimas palabras fueron para su familia, diciéndole a su mujer Emma:
“No tengo miedo de la muerte. Recuerda qué buena esposa has sido para mí. Diles a todos mis hijos que recuerden lo buenos que han sido todos conmigo”.Cuando ella le dejó para que reposase, repitió varias veces a Henrietta y Francis que “casi merece la pena estar enfermo sólo para que vosotros me cuidéis”.
Significación política
Los escritos de Darwin, junto al modelo genético propuesto por Gregor Mendel (lo que se ha venido a llamar la “síntesis moderna”), forman la base de toda la biología contemporánea. Sin embargo, la fama de Darwin ha hecho que su nombre sea asociado con ideologías que a veces él defendió sólo parcialmente, y a veces están directamente enfrentadas con sus comentarios personales.
El legado de Darwin
El trabajo de Darwin tuvo una influencia decisiva sobre las diferentes disciplinas científicas y sobre el pensamiento moderno en general.
El darwinismo social
En pleno auge de la teoría de la selección natural, y tras las controversias iniciales, una versión simple y errónea inspirada en este mecanismo evolutivo propuesto por Charles Darwin, fue poco a poco ganando igualmente terreno en la aplicación de la selección natural a las sociedades humanas (política, economía, etc.). Esta doctrina, conocida como “darwinismo social”, postulaba y utilizaba el argumento de la ley del más fuerte y su prevalencia para justificar la diferenciación de las clases sociales o diferencias entre los diferentes grupos raciales.
Sin embargo, Darwin y su teoría nunca favorecieron tal visión de la sociedad, y él consideraba este tipo de aplicaciones de la selección natural como una aberración. Como puede verse en sus diarios, Darwin mostraba gran simpatía por las gentes esclavizadas u oprimidas . No obstante, el darwinismo social constituyó la base inicial de movimientos de tipo eugenésicos iniciados en 1883 por Francis Galton. Sin embargo, los movimientos creacionistas anti-evolución aún utilizan el Darwinismo social como una falacia de Argumentum ad consequentiam, para tratar de desacreditar la Síntesis evolutiva moderna (actual teoría de la evolución).
Homenajes a Darwin en 2009
El “día de Darwin” se celebra cada año, y con ocasión del bicentenario su nacimiento y el 150 aniversario de la publicación de su obra más importante se han anunciado actos y publicaciones por todo el mundo. La exposición sobre Darwin con que se inauguró el Museo Americano de Historia Natural en 2006, se exhibió en el Museo de la Ciencia de Boston, el Museo del Campo de Chicago y el Museo Real de Ontario en Toronto, antes de su exposición en el Museo de Historia Natural de Londres (14 de noviembre de 2008 – 19 de abril de 2009), como parte del programa conmemorativo “Darwin200″. La universidad de Cambridge ha preparado un festival especial en julio de 2009. En su ciudad natal se celebra el “Festival de Shrewsbury de 2009″, con importantes actos durante todo el año.
En el Reino Unido, una edición especial de la moneda de dos libras muestra el retrato de Darwin enfrente de un simio, rodeados por la inscripción “DARWIN 2009″, con un texto al borde que reza “El origen de las especies 1859″. Ya se han anunciado las ediciones de colección, aunque durante todo el año estas monedas estarán disponibles en bancos y oficinas postales a su valor de cambio.
En septiembre de 2008, la iglesia anglicana publicó un artículo que aprovechaba la ocasión de su 200 aniversario para disculparse ante Darwin “por haberle malinterpretado; y, por percatarnos de esa primera reacción equivocada, animar a otros que siguen sin entenderle”.